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Autor:Ruth E Ortega-Vélez
Páginas:71-111
 
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DACIÓN EN PAGO: Véase: Formas especiales de pago.

DACTILOGRAMA: Es el conjunto de crestas papilares correspondientes a cada falange del dedo. Se llama dactilograma natural al existente en la yema de los dedos y dactilograma artificial al dibujo que cada dígito imprime tras entintarlo, como si de un sello se tratara.

DAÑO: Significa menoscabo que, a consecuencia de un acaecimiento o evento determinado, sufre una persona, ya en sus bienes vitales naturales, ya en su propiedad o en su patrimonio. De igual manera, es todo menoscabo material o moral causado cuando se contraviene una norma jurídica, que sufre una persona y del cual haya de responder otra. El daño ha de causar una perjuicio, pérdida o menoscabo, ha de recaer sobre bienes jurídicos de una persona y ha de ser, de alguna forma, susceptible de resarcimiento. J. Santos Briz, La Responsabilidad Civil 146.

Para que el daño sea indemnizable: (1) Ha de ser real en su existencia y cuantía; (2) que no basta para que exista daño probar el incumplimiento de una obligación porque el incumplimiento no lleva consigo en todo caso la producción de daños; y (3) que se pruebe ante el tribunal la existencia y alcance del daño.

Las acciones derivadas de contratos tienen por objeto que se cumplan las promesas contractuales sobre las que las partes otorgaron su consentimiento. La culpa o negligencia a que se refiere el Art. 1802 del C.c. es aquella no relacionada con una obligación anterior, y que da lugar a las acciones de "cuasi-delitos" o ex delicto; se trata de la culpa extracontractual, que no nace de la voluntad de las partes, sino del incumplimiento de unas obligaciones y deberes impuestos por la naturaleza y por la ley, necesarias de la convivencia social.

El Código Civil distingue entre los daños derivados del incumplimiento de contrato y los daños derivados de la culpa extracontractual (Arts. 1054 y 1802 respectivamente). En ambas situaciones, la indemnización de daños exige una conducta antijurídica causante de los daños, bien

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por infringir lo acordado en un contrato o por infringir el principio de no causar daño a nadie.

Mientras el deber de indemnizar por infracción de contrato alcanza el ámbito de una relación preexistente, en el caso de la indemnización derivada de acto ilícito, la relación obligatoria surge por primera vez al producirse el daño. En ambos casos el deber de resarcimiento se incluye en el marco de una relación obligatoria; pero en un caso se trata de una obligación delictual y en el otro de una relación contractual.

DAÑO IRREPARABLE: Según se usa general-mente, la palabra significa aquello que no puede repararse, restablecerse o recompensarse de modo adecuado con dinero, o cuando la compensación no puede estimarse con seguridad... Es aquel que no puede ser adecuadamente satisfecho mediante la utilización de los remedios legales disponibles. Se trata del daño que no puede ser apreciado con certeza ni debidamente compensado por cualquier indemnización que pudiera recobrarse en un pleito en ley. "La palabra ‘irreparable’ ha adquirido en la ley sobre injunction una significación que tal vez no está en completa armonía con su etimología o su significado literal. Hay daños incapaces de ser reparados que una corte de equidad no considera como irreparables. Y por otra parte existen daños que pueden repararse, que se considerarán, sin embargo, como irreparables si la persona que los causa o amenaza causarlos es insolvente o no puede responder por daños y perjuicios. Una parte podría no satisfacer el criterio sobre la irreparabilidad del daño cuando los mismos hayan sido autoinfligidos". Misión Industrial v. Junta de Planificación, 1997, 142 D.P.R. 656.

DAÑO MORAL: Es el sufrimiento que no tiene consecuencias económicas; está constituido por los perjuicios que, sin afectar a las cosas materiales susceptibles de ser tasadas, se refieren al patrimonio espiritual, a los bienes inmateriales de la salud, el honor, la libertad; reputación profesional; honra a través de difamación; buen nombre; la vida; integridad física; el dolor físico o moral; intimidad personal y otros análogos. Entre las categorías de daños morales que más se destacan como sufrimiento mental, se consideran el miedo y el susto, la ansiedad sobre daño futuro, ya sea físico o económico, enfermedad mental causada o precipitada por la lesión, humillación, sentido de insulto o indignidad, mortificación, orgullo herido, ansiedad, pérdida de paz, de la mente o la felicidad y la pérdida del disfrute de la vida. Los daños morales pueden ser de tal magnitud que su importancia exceda la de cualquier daño material sufrido. El daño moral también es susceptible de apreciación pecuniaria. No obstante, el daño moral y su valoración pecuniaria no puede descansar en el resultado de la prueba objetiva. García v. Shiley Caribbean, 1988, 122 D.P.R. 193.

El ordenamiento jurídico de Puerto Rico provee compensación para dos tipos de daños: los pecuniarios o económicos y los morales, que incluyen, a su vez, los sufrimientos y las angustias mentales. Cintrón Adorno v. Gómez, 1999,147 D.P.R. 576. La obligación de compensar el daño moral puede surgir como resultado del incumplimiento de un contrato o del incumplimiento del deber general de diligencia dispuesto en el Art. 1802 del C.c. En el ámbito extracontractual, la jurisprudencia nunca ha distinguido entre daños físicos, materiales o morales para efectos de compensación. En el campo contractual, sin embargo, por muchos años el Tribunal Supremo se negó a indemnizar los daños morales por incumplimiento de contrato, hasta que en Camacho v. Iglesia Católica, 1951, 72 D.P.R. 353, reconoció que también debían ser indemnizados estos daños, siempre que fueran previsibles al momento de constituirse la obligación.

DAÑO PSICOLÓGICO: Es la perturbación transitoria o permanente del equilibrio espiritual preexistente, de carácter patológico, producida por un hecho ilícito, que genera en quien la padece la posibilidad de reclamar una indemnización por tal concepto a quien la haya ocasionado o deba responder por ella. Hernán Daray, Daño psicológico (Buenos Aires: Astrea, 1995) 16.

DAÑOS A LA PROPIEDAD: Es un delito que comete toda persona que destruya, inutilice, altere, desaparezca o de cualquier modo dañe un bien mueble o un bien inmueble ajeno. El delito de Daño es agravado cuando concurre cualquiera de las siguientes circunstancias: (a) con el empleo de sustancias dañinas, ya sean venenosas, corrosivas, inflamables o radioactivas, si el hecho no constituye delito de mayor gravedad; (b) cuando el daño causado es de mil dólares o más; (c) en bienes de interés histórico, artístico o cultural; o (d) cuando el daño se causa a bienes inmuebles pertenecientes al E.L.A. de Puerto Rico o a entidades privadas con fines no pecuniarios.

Bajo la categoría de daños a la propiedad está también el delito de fijación de carteles. En este delito incurre toda persona que pegue, fije, imprima o pinte sobre propiedad pública, excepto en postes y columnas, o sobre cualquier propiedad privada sin el consentimiento del dueño, custodio o encargado, cualquier aviso, anuncio, letrero, cartel, grabado, pasquín, cuadro, mote, escrito, dibujo, figura o cualquier otro medio similar, sin im portar el asunto, artículo, persona, actividad,

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tema, concepto o materia a que se hace referencia en los mismos. Arts. 207 a 209 del C.P. de 2004.

DAÑOS CONTINUADOS: Son los producidos por uno o más actos culposos o negligentes imputables al actor, coetáneos o no, que resultan en consecuencias lesivas ininterrumpidas, sostenidas, duraderas sin interrupción, unidas entre sí, las cuales al ser conocidas hacen también que se conozcan, por ser previsible, el carácter continuado e ininterrumpido de sus efectos, convirtiéndose, en ese momento, en un daño cierto compuesto por elementos de un daño actual (aquel que ya ha acaecido), y de daño futuro previsible y, por tanto, cierto." H.M. Brau del Toro, Los daños y perjuicios extracontractuales en Puerto Rico 648.

En los daños continuados, lo determinante para establecer el inicio del término prescriptivo es el momento en que comienza la producción del daño. Es a partir de este momento que comienza a transcurrir el término de un año que tiene el perjudicado para hacer valer su derecho, suponiendo que este tiene conocimiento, desde entonces, de quién es la persona responsable de los mismos. Debido a que lo característico de los daños continuados es que los mismos son previsibles, al ser previsibles, según Brau del Toro (pág. 648), se entiende que el término prescriptivo comienza a transcurrir cuando el perjudicado conoce, por primera vez, el daño y quién es el responsable del mismo y que dicho daño "comprende todas sus consecuencias como posibles sean de prever. Es decir, que la inseguridad sobre el volumen y la cuantía de los daños no excluyen el comienzo de la prescripción". O sea, el daño original se conoce en un momento dado y desde ese momento se pueden prever consecuencias lesivas que continuarán ocurriendo en el futuro de forma incesante y sostenidamente a causa de la actuación del demandado. Nazario Acosta v. E.L.A., 2003 J.T.S. 116.

-Elementos distintivos del daño continuado: (1) La serie de daños tienen que derivarse de uno o de varios actos culposos imputables a un mismo actor. Este primer elemento coloca dentro del concepto de daños continuados la situación en la que un acto culposo atribuible a cierta persona o entidad es la causa próxima de una serie de daños resultantes. (2) Además de ser el resultado de una causa común, los daños continuados se manifiestan ininterrumpidamente y tienen "unidad entre sí." Mientras que el elemento de no interrupción se explica por si mismo, el requisito de unidad supone inexorablemente que cada daño esté relacionado al otro, no pudiendo ser estos independientes de cada uno. La relación que tiene que existir entre dichos daños es más de naturaleza que de rasgo, grado o calidad. Por tanto, si...

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