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Autor:Ruth E Ortega-Vélez
Páginas:212-218
 
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OBEDIENCIA JERÁRQUICA: Es una defensa en casos de responsabilidad penal, que solo puede invocar un empleado público o un funcionario público acusado en su carácter personal. A tenor del Art. 29 del Código Penal de 2004, "no incurre en responsabilidad penal quien obra en virtud de obediencia jerárquica en la función pública, siempre que la orden se halle dentro de la autoridad del superior, respecto de su subordinado, no revista apariencia de ilicitud y el subordinado esté obligado a cumplirla".

La ley establece que no tiene responsabilidad penal quien obra en virtud de obediencia jerárquica en la función pública, siempre que la orden se halle dentro de la autoridad del superior respecto de su subordinado, que no tenga apariencia de ser ilegal y que la persona subordinada esté obligada a cumplirla. En este caso será responsable quien emite la orden, el superior, a menos que este a su vez es un inferior de otro y estaba obedeciendo la orden de ese otro. Para que la persona acusada (subordinado, funcionario o empleado público) pueda alegar con éxito la defensa debe demostrar:

(1) que realizó la acción u omisión en cumplimiento de una orden dada por su superior; 2) que la orden se hallaba dentro de la autoridad del superior; (3) que la persona subordinada estaba obligada a cumplirla; 4) que a orden no tenga apariencia de ilegalidad; y, (5) que la orden fue dada dentro del desempeño de la función pública y que fue ejercida por funcionarios o empleados de gobierno.

OBITER DICTUM: Se trata de expresiones innecesarias que emite el tribunal en un caso o una controversia ante sí, y acerca de interrogantes jurídicas que, propiamente, no le han sido planteadas. Estas no sientan precedente jurídico alguno al ser expresiones que no tienen relación con la controversia planteada. Martínez v. Registrador, 1938,54 D.P.R. 7.

El concepto de obiter dictum presupone que el tribunal ponente tiene ante sí un caso real y una controversia justiciable; un obiter dictum solo implica que, al resolver, el tribunal incurre en pronunciamientos innecesarios sobre otros asuntos que no están en controversia o que no le han sido propiamente planteados en el caso. A diferencia de una opinión consultiva, el obiter dictum emitido por un tribunal, simplemente se debe tener por no puesto, ya que no constituye parte necesaria del fallo, sino que muchas veces son simples expresiones judiciales excesivas e innecesarias. Ortiz Rivera v. F.E.I., 2001, 155 D.P.R. 219.

OBJECIÓN: Es oponerse una parte en el pleito a una opinión vertida durante el juicio. Toda presentación de prueba inadmisible debe ser objetada oportunamente con el fundamento adecuado. La Regla 4 de Evidencia expresa que "no se dejará sin efecto una determinación de admisión de evidencia ni se revocará sentencia o decisión alguna por motivo de admisión errónea de evidencia a menos que la evidencia haya sido erróneamente admitida a pesar de la oportuna y correcta objeción de la parte perjudicada por la admisión".

Toda presentación de prueba inadmisible debe ser objetada por el fundamento adecuado; la objeción debe ser levantada oportunamente, antes de que la evidencia sea recibida por el juzgador de los hechos.

OBJETO DEL CONTRATO: Es "lo debido por el deudor"y aquello que el acreedor está facultado para reclamar y recibir; es una conducta o un comportamiento del deudor. De manera indirecta, las cosas o los servicios constituyen el objeto de la obligación. O sea, que lo debido por el deudor -prestación- es un comportamiento o una conducta.

Según el Art. 1041 del C.c., "toda obligación consiste en dar, hacer o no hacer alguna cosa". El dar, como prestación es: entrega, traspaso posesorio y transmisión de derechos. La idea de dar es sinónimo de la idea de entrega. La entrega es un traspaso posesorio.

La obligación de hacer, objeto de una relación obligatoria, puede encerrar un contenido variado. Las partes en cada caso son quienes describen las características y establecen el programa o proyecto de la actividad prometida. En resumen, la obligación de hacer consiste siempre en un determinado comportamiento; o en un determinado

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despliegue de energía llevado a cabo por el deudor. El interés del acreedor es poder lograr con ella una determinada finalidad o resultado.

Por ejemplo, la prestación de actividad es aquella que forma parte de un contrato de trabajo o de un contrato de servicios. Por tanto, el objeto de la obligación es normalmente el resultado que las partes esperan obtener con el cumplimiento del mismo.

En cuanto a la obligación negativa -no hacer alguna cosa-, la prestación consiste en un comportamiento negativo del deudor que puede ser caracterizado como una omisión o una abstención. La inactividad impuesta al deudor no es una pura y simple inactividad, sino la no realización de determinados actos en atención a la función que con ellos se trata de obtener. El interés del acreedor tiene que ser una prestación lícita y digna de la tutela jurídica.

OBLIGACIÓN: Es un término que se utiliza con distintos sentidos en el lenguaje común y corriente y en el lenguaje jurídico.

En el lenguaje común y corriente, la obligación se refiere a las cosas que, dentro del poder de hacer o no hacer, el individuo debe hacerlas porque es moralmente incorrecto no hacerlas. En el lenguaje espontáneo, obligación se utiliza como sinónimo de un deber jurídico.

En el lenguaje jurídico, la palabra obligación etimológicamente se refiere de manera particular a la fuerza vinculante. Es un vínculo mediante el cual una persona queda ligada al cumplimiento de determinado acto en beneficio de otra. En otros casos se amplía el concepto para designar un deber jurídico cuyo contenido es susceptible de recibir una determinada valoración económica. No obstante, en la técnica jurídica del Derecho civil obligación y deber jurídico son conceptos que poseen un alcance distinto y un significado diferente. Obligación es, por tanto, el derecho del acreedor dirigido a conseguir del deudor una prestación de dar, hacer o no hacer alguna cosa, garantizada con todo el activo patrimonial del obligado. J. Puig Brutau, Fundamentos de Derecho Civil 11.

Para que exista la obligación se necesita un elemento pasivo -deudor- y uno activo -acreedor-. El acreedor tiene un derecho de crédito contra el deudor. Por tanto, desde la perspectiva del deudor, la relación jurídica que nace entre ambos sujetos por ella vinculados se denomina obligación; desde la perspectiva del acreedor, la obligación se denomina derecho de crédito. Según Puig Brutau (pág. 6), sin deuda no hay crédito, ni crédito sin deuda. Quiere decir que toda obligación comprende, como fenómenos separados, la deuda y la responsabilidad. Por tanto, débito y garantía son dos de los elementos que constituyen la estructura de la relación obligacional. Y, siendo la relación obligatoria una relación jurídica, es indiscutible que la misma se constituya entre personas.

El concepto obligación se forma de cuatro elementos:

(1) El vínculo: El vínculo es el nexo que liga una persona a otra. En cuanto a la obligación, significa el vínculo jurídico que liga a dos (o más) personas, en virtud...

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