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Autor:Ruth E Ortega-Vélez
Páginas:255-281
 
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RATIFICACIÓN: Es la figura que opera exclusivamente en el campo del mandato o de la representación, cuando la persona perjudicada por el hecho realizado por el representante excediéndose en sus atribuciones, manifiesta su voluntad de aceptar lo realizado por aquel, produciendo los mismos efectos que si el acto realizado por el representante hubiese entrado dentro de los límites del poder concedido. Soto Vázquez v. Rivera, 1997, 144 D.P.R. 500. En los negocios ratificables una parte podría actuar ultra vires al excederse en su capacidad de representación. Por lo tanto, el negocio es ineficaz y no surte efecto jurídico alguno hasta tanto no sea ratificado ya que falta el consentimiento de la verdadera parte contratante. Ese consentimiento es suplido mediante la ratificación.

De acuerdo con las disposiciones del Art. 1211 del C.c.: "Ninguno puede contratar a nombre de otro o sin que tenga por ley su representación legal. El contrato celebrado a nombre de otro por quien no tenga su autorización o representación legal será nulo, a no ser que lo ratifique la persona a cuyo nombre se otorgue antes de ser revocado por la otra parte contratante".

El efecto implícito del acto de ratificación por parte del mandante -de la compra por el mandatario de bienes objeto del mandato- no es otro que una revocación tácita del mandato; la ratificación convierte el acto de la venta del bien en un acto propio o autogestión, cuyos efectos jurídicos están reconocidos. El efecto final de la ratificación es la venta por el mandante de sus bienes a quien fuera su mandatario. El carácter de nulidad que tiene la compra por el mandatario de los bienes de su mandante permanece mientras no se ratifique el acto por parte del mandante. Kogan v. Registrador, 1990, 125 D.P.R. 636. -Ratificación hecha por los herederos de contratos efectuados por su causante: Los bienes inscritos a favor del causante no necesitarán registrarse a nombre de los mandatarios, representantes liquidadores, albaceas y demás personas que con carácter temporal actúen como órganos de actuación autorizados por las leyes. Tampoco lo necesitarán a favor de los herederos cuando ratifiquen contratos privados realizados por sus causantes, siempre que consten por escrito, firmados por estos, que se protocolizarán con la escritura de ratificación. En todo caso deberá acreditarse el carácter de los herederos. El Art. 60 claramente especifica que la ratificación hecha por todos los herederos interesados debe constar en escritura pública y no es necesario una resolución judicial que declare la existencia del contrato cuando el contrato celebrado por el causante conste por escrito otorgado ante notario. Véase: Confirmación.

REBELDÍA, ANOTACIÓN DE: Es un remedio que opera en los pleitos civiles cuando: (1) el demandado no cumple con el requisito de

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comparecer a contestar la demanda, (2) y/o a defenderse en otra forma prescrita por ley, no presentando alegación alguna contra el remedio solicitado; o en las situaciones en que una de las partes en el pleito ha incumplido con algún mandato del tribunal, lo que motiva a este a imponerle la rebeldía como sanción. La Regla 45.1 de Proc. Civil, 32 L.P.R.A. Ap. III, dispone que procederá la anotación de rebeldía "cuando una parte contra la cual se solicite una sentencia que concede un remedio afirmativo haya dejado de presentar alegaciones o de defenderse en otra forma según lo dispuesto en dichas reglas".

La anotación de rebeldía es disuasivo contra la dilación como estrategia en la litigación. Los tribunales tienen la obligación de evitar que la adjudicación de los casos se paralice solo porque una parte opte por detener el proceso de litigación.

Las anotaciones de rebeldía operan como remedios colectivos contra la parte que, habiéndosele conce-dido la oportunidad de refutar la reclamación, por su pasividad o temeridad opta por no defenderse.

Sin embargo, en los casos en rebeldía no puede presentarse evidencia sobre asuntos no alegados para enmendar las alegaciones de la demanda.

Tampoco puede dictarse sentencia de naturaleza distinta o que exceda la cuantía a lo que se haya pedido en la demanda. La consecuencia jurídica de las anotaciones de rebeldía es que se admiten como ciertos todos y cada uno de los hechos correctamente alegados en la demanda. Pero se exige la comprobación de cualquier aseveración mediante prueba. Esto es, si el tribunal necesita para poder dictar sentencia en rebeldía, comprobar la veracidad de cualquier alegación, o hacer una investigación sobre cualquier otro asunto, deberá celebrar las vistas que estime necesarias y adecuadas.

-Procedimiento sumario bajo la Ley Núm. 2/1961. Las disposiciones y normas interpretativas de la Regla 45 sobre rebeldía serán aplicables en todo aquello en que no estén en conflicto con las disposiciones de la Ley 2 de 1961 o con el carácter sumario del procedimiento especial pautado en esa ley. La Sec. 4 de la Ley 2 (procedimiento sumario de reclamaciones laborales) limita la discreción que tiene el tribunal, bajo la Regla 45 para decidir si el caso debe o no tramitarse en rebeldía. Al amparo de la Ley 2, si el querellado no presenta contestación a la querella en la forma que se dispone en la Sec. 3 de la Ley, el tribunal tendrá que ver el caso en rebeldía.

En procedimiento sumario de reclamaciones laborales (Ley 2) como norma general, los tribunales deben darle estricto cumplimiento a las disposiciones de dicha Ley; y, ante el incumplimiento del patrono con términos para contestar la querella deberán conceder al querellante el remedio solicitado. Pero, el tribunal no puede, automáticamente dictar sentencia en rebeldía cuando de las alegaciones no surja que el querellante tiene derecho al remedio solicitado. Para que el tribunal pueda dictar sentencia en rebeldía, la parte querellante deberá alegar correctamente los hechos específicos los cuales, de su faz, sean demostrativos que, de ser probados, lo hacen acreedor del remedio solicitado. Ocasio v. Kelly, 2005 J.T.S. 9.

-Procedimiento Administrativo: "Si una parte debidamente citada no comparece a la conferencia con antelación a la vista, a la vista o a cualquier otra etapa durante el procedimiento adjudicativo el funcionario que presida la misma podrá declararla en rebeldía y continuar el procedimiento sin su participación, pero notificará por escrito a dicha parte su determinación, los fundamentos para la misma y el recurso de revisión disponible". Sec. 3.10 de la L.P.A.U.

REBUS SIC STANTIBUS: Se trata de una cláusula de aplicación exclusiva en la revisión de contratos en aquellos casos en los cuales, debido a sucesos graves, imprevistos e imprevisibles, el cumplimiento por una parte de su obligación contractual, aunque posible, resulta exageradamente oneroso o ruinoso. Es un remedio de excepción, mediante el cual se suspende el efecto normal del contrato en situaciones extraordinarias en las cuales se impone un prudente y escrupuloso discernimiento judicial de moderación. El factor determinante que justifica la aplicación de la doctrina es que exista un cambio imprevisto y normalmente imprevisible por las partes.

Para que se dé la revisión judicial del contrato es preciso que medien circunstancias muy especiales y extraordinarias como: (a) el carácter imprevisible del acontecimiento que haya surgido; (b) que la ejecución del contrato resulte extremadamente difícil u onerosa, de tal modo que constituya para el deudor una lesión que no guarde proporción con la ventaja prevista para él en el contrato; (c) que el contrato no tenga un carácter aleatorio o de pura especulación con el que las partes quisieron prever en cierto modo la posibilidad del acontecimiento; (d) que no exista acción dolosa en ninguna de las partes; que el contrato sea de tracto sucesivo o esté referido a un momento futuro; (e) que la alteración de las circunstancias sea posterior a la celebración del contrato; y (f) que exista petición de parte interesada.

En Casera Foods, Inc. v. E.L.A., 1979, 108

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D.P.R. 850, el Tribunal explica que la cláusula rebus sic stantibus es la fórmula de mayor aceptación entre las variadas teorías sobre la revisión de contratos por alteración de las circunstancias. Representa un contrapeso a la rigidez y absolutismo expuesto en la prédica de sostener a ultranza, en todo momento y circunstancia, la voluntad contractual de las partes simbolizada en la conocida máxima pacta sunt servanda recogida en el Art. 1044 del C.c. La doctrina sería una justa consecuencia de los principios de buena fe y de la reciprocidad en los contratos bilaterales; y no hay nada que se oponga a su incorporación fuera de los casos en que existe una disposición concreta, como en los Arts. 1465, 1466, 1485 y 1517 del Código Civil".

RECALIFICACIÓN, ESCRITO DE: Significa la oportunidad que le da la Ley al presentante o el interesado que no esté conforme con la calificación del Registrador para, dentro del término improrrogable de 20 días siguientes a la fecha de la notificación, radicar personalmente ante el Registrador- se presenta ante el mismo Registrador que calificó el documento notificado- , o remitirlo por correo certificado, un escrito solicitando recalificación, exponiendo sus objeciones a la calificación, los fundamentos en que apoya su recurso y una súplica específica de lo que interesa. El escrito de recalificación procede cuando el Registrador: (a) deniega la inscripción solicitada; (b) considera que no se ha subsanado el defecto indicado; (c) niega la solicitud de reserva de prioridad; (d) se negare a reconocer en el asiento todo el valor y efecto legal del título. .

En Acosta v. Registradora, 2003 J.T.S. 100, el Tribunal Supremo decide que, ni en la Ley Hipotecaria, su Reglamento, ni en la jurisprudencia existe disposición alguna que prohíba a la parte interesada en la inscripción subsanar la falta señalada por el Registrador, una vez se ha radicado un recurso gubernativo. La parte interesada puede subsanar la...

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