Ajustes masivos en las arcas de los municipios

El monumental declive en las arcas de muchos municipios por la ecuación catastrófica de una recesión, la congelación de transferencias del gobierno central y la quiebra del Banco Gubernamental de Fomento, terminó convirtiéndose en un abismo con la devastación que les dejó el huracán María y la burocracia de agencias federales, como la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), en reembolsar los gastos en que incurrieron para afrontar la emergencia.

Aguantar a fuerza de pulmón sin tomar medidas fiscales se hizo imposible para muchos alcaldes, que se vieron obligados a actuar para que los números rojos no siguieran escalando a velocidades supersónicas. Otros, sin embargo, no han tenido que recurrir a reducciones o imposiciones.

De los 53 alcaldes que respondieron un cuestionario enviado por El Nuevo Día a los 78 alcaldes, ninguno ha optado por alzas en patentes municipales.

Al menos 15 alcaldes confirmaron con sus respuestas que se vieron obligados a imponer una limitación en la jornada laboral. El peor escenario lo tienen Vieques, donde trabajan en un periodo parcial de 8:00 a.m. a 1:00 p.m., y Adjuntas, donde los trabajadores permanentes trabajan jornadas de cinco horas y, los transitorios, de cuatro horas.

Mientras, tres alcaldes se redujeron el salario en un 10%: los de Añasco, Adjuntas y Salinas, Jorge Estévez, Jaime Barlucea y Karilyn Bonilla Colón, respectivamente.

Estévez y Barlucea también les bajaron el sueldo a sus equipos de confianza, en la misma proporción de 10%, así como José Guillermo Rodríguez, alcalde de Mayagüez, cuyo déficit se proyecta en $26 millones.

El alcalde de Vega Alta, Oscar Santiago, es el único que, contrario a la tendencia a la baja, les sumó una hora de trabajo a empleados que habían sufrido recortes para que puedan aplicar al plan de salud del municipio.

La situación de Cidra se agravó con el anuncio del cierre de la planta de Pepsi. Esa fue la gota que desbordó el vaso y se han visto en la necesidad de ejecutar un plan de cesantías. Vega Baja también tuvo que reducir la plantilla de trabajadores de confianza.

En Caguas, redujeron el bono de Navidad y pospusieron el pago por licencia de enfermedad, y en Barceloneta, cuyos números rojos se estiman en más de $6 millones, se vieron obligados a eliminar el bono de verano, a disminuir el bono de Navidad y a bajar la aportación al plan médico.

En Culebra y Salinas, los ayuntamientos cobran por recoger la basura, pero solo a comercios o zonas...

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