El cielo de las burbujas

 

Francia

A Reims los romanos la llamaron Durocortorum y los cristianos le dieron su denominación actual. Variación del nombre de la tribu belga Remi que invadiera la zona siglos atrás. Lugar donde el entonces recién construido templo católico fue testigo del bautizo y la coronación del primer rey francés. Consagración que dio inicio a la tradición de coronar a los reyes de Francia en la inmensa catedral gótica Notre-Dame de Reims que está a punto de cumplir 800 años.

En Champagne el campo y el vino espumoso están mezclados. Dos componentes difíciles de separar que encuentras a cada paso. Campo amplio que tiene a la naturaleza, la historia y la arquitectura de antaño por ingredientes principales e influyen en el diario vivir y la manera espléndida que todos beben champán, prácticamente a cualquier hora del día.

De la naturaleza destaco el entorno rural que hace a esta región francesa tan exclusiva. Un amplio paisaje saturado de viñedos que saltan a la vista tan sólo salir de Reims. Carretera que abre el paso entre pinos primero y luego va en medio del inmenso valle y la falda de las montañas que dan a esta región el clima perfecto para la cosecha de la uva.

Son más de treinta y cuatro mil hectáreas muy bien cultivadas con pinot noir, meunier y chardonnay que sería la envidia del mejor pintor. Muy verde si es primavera o verano, ligeramente dorado si es otoño y muy probablemente blanco por la nieve que puede caer en invierno.

Imagen únicamente interrumpida por la aparición repentina de unos pueblos pequeños y otros más grandes que son de ensueño y lucen como si fueran museos al aire libre. Sitios muy específicos como Hautvillers, Epernay y Troyes que tienen historias para contar y buena comida que ofrecer. Todos ellos muy bien conectados por carreteras, trenes y autobuses. Sitios que igualmente puedes visitar en excursiones guiadas o mejor aún si alquilas un automóvil para que te sientas libre.

Con el buen comer es como mejor se conoce el diario vivir. De hecho, la gastronomía del país galo es, de por sí, una de las más importantes del mundo y Champagne no se queda atrás. Variedad que tiene su raíz en el Medioevo y el Renacimiento, pero sobre todo en las recetas caseras campestres y la influencia del refinamiento que vino con el Nouvelle cuisine en el siglo XX. Fusión que tiene por fruto un impresionante menú de carnes, verduras y quesos que son siempre acompañados por el buen champán que tanto nos gusta.

Del antiguo enclave romano y muy galo después, sobresalen los dos grandes templos católicos. La gran guerra europea de 1917, que llamamos Primera Guerra Mundial, se ocupó de destruir prácticamente la urbe. La Catedral y la Basílica lograron salvarse y recuperarse más tarde de los daños que tuvieron. Reims tuvo que renacer entre los escombros y reinventarse con nuevas construcciones. De ahí que la ciudad se rindiera a los nazis para proteger lo que recién había reconstruido.

De aquellos episodios negros perdura el buen recuerdo de la mano amiga. Menciono la reconstrucción del techo de la Catedral gracias a la donación de John D. Rockefeller Jr., la edificación de una biblioteca municipal, que es una joya del art deco en versión USA, gracias al Andrew Carnegie Foundation; así como el American Memorial Hospital, que funciona hoy como el hospital infantil, construido por el American Foundation for the Children of Reims.

Fue en Reims donde el general y presidente estadounidense Dwight D. Eisenhower estableció el comando de los Aliados y más tarde presenció la firma final de la derrota nazi el 7 de mayo de 1945. Salón que perdura intacto en la antigua escuela tecnológica y hoy forma parte del Musée de la...

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