Ejercen los gays la ampliación de sus derechos

Por Mildred Rivera Marrero

mrivera1@elnuevodia.com

En mayo del 2013, el gobierno de Puerto Rico aprobó la Ley 22, que prohíbe el discrimen por orientación sexual o identidad de género en el empleo público y privado, y enmendó la Ley 54 para extenderle a las parejas gays la protección contra la violencia doméstica. Un mes más tarde, en junio, el gobierno federal derogó la Ley de Defensa del Matrimonio (DOMA), un estatuto que definía el matrimonio exclusivamente como la unión entre un hombre y una mujer, luego de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos la declarara inconstitucional. El efecto inmediato es que, a nivel federal, se reconocen los matrimonios entre personas del mismo sexo y que los estados que no aprueban esos matrimonios se ven obligados a reconocerlos si se efectuaron en una jurisdicción donde es legal.

"Esto es parte de todo un proceso de acceso a la justicia de poder buscar remedio cuando se te trata de manera distinta e indigna", explica Nora Vargas, directora de la Sección de Discrimen por Orientación Sexual e Identidad de Género de la Clínica de Asistencia Legal de la Universidad de Puerto Rico.

El cambio que mayor reacción ha tenido es la aprobación de la Ley 22. Entre mayo del año pasado y el mes que acaba de terminar se han presentado 17 querellas de empleados que alegan haber sido objeto de discrimen por orientación sexual o identidad de género. "Eso es mucho", considerando el corto tiempo desde la aprobación del estatuto, afirma Miriam Costa, directora de la Unidad Anti Discrimen (UAD) del Departamento del Trabajo.

Antes de que se aprobara la Ley 22, "la gente venía a quejarse, pero solo había jurisdicción en casos de estereotipo", en que el patrono la discriminaba por no comportarse o lucir como el patrono entendía que tenía que hacerlo, lo cual no tenía el alcance legal que tiene la nueva ley, explica Costa.

La mayoría de las querellas presentadas son por alegado discrimen en el proceso de reclutamiento. En algunos casos, la persona se ha presentado y ni siquiera la han entrevistado, especialmente varones cuyo nombre legal es masculino y se presentan vestidos de mujer. Por lo complejo que puede ser comprobar que realmente hubo discrimen o porque en algunos casos se ha comprobado que las causas fueron otras, todavía no se ha emitido una decisión de causa probable en ninguna de las querellas evaluadas por la UAD.

"El resultado de todo este proceso ha sido muy positivo. Es un logro que se atrevan a llegar aquí...

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