Herramienta contra la violencia

RESUMEN

El ciclo de la violencia doméstica es tan complejo, que incluso profesionales entrenadas para hacer frente a casos de este tipo pueden quedar impotentes ante él.

 
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El ciclo de la violencia doméstica es tan complejo, que incluso profesionales entrenadas para hacer frente a casos de este tipo pueden quedar impotentes ante él.

Una década de ayudar a víctimas de este mal le demostró a la trabajadora social Cristina Ortiz Ortiz que ni todas las herramientas disponibles para ayudar en Puerto Rico son suficientes.

“Yo coordinaba las ayudas económicas, vivienda, todo lo que ellas entendían que necesitaban para salir adelante. Cuando finalmente ya ellas tenían su casita, su apartamento, yo cerraba esa puerta y dejaba allí una mujer desarmada porque no importa cuántas veces le repitas la Ley 54, hay una vía abierta que es a donde tienes que llegar para que empiece a trascender del miedo, la inseguridad, todo este 'chip' que tienen dentro de su cabeza, que se compone de lo que le repetía el agresor: ‘no vas a poder sin mí, no vas a poder echar a tus hijos adelante, mírate…’”, explica.

La profesional confirmaría más adelante que el daño de este ciclo puede ser tan penetrante, que en ocasiones ni la educación universitaria, el entrenamiento profesional y la experiencia manejando casos de violencia doméstica en primera fila permiten enfrentarlo y deshacerse de él.

“Mientras era trabajadora social clínica en Casa Protegida Julia de Burgos, yo era víctima de violencia doméstica en mi hogar”, revela.

“No hay realidad más difícil de reconocer que la de una misma”, acepta la mujer, que aun después de haber sobrevivido una primera relación de violencia, se vio inmersa en el ciclo con una nueva pareja.

“Uno como víctima de violencia doméstica no dice ‘soy víctima’. Uno dice ‘él no me valoró’ o ‘él no fue buen hombre'… Te tratas de mentir a ti misma y no te gusta llamar las cosas por su nombre en ese momento. Como no hay un cambio, no hay una trascendencia en su línea de pensamiento, de posicionarse ellas en primer lugar, adentrarse y explorar profundamente en sus mentes, en su espíritu, pasan a un tercer y cuarto plano, y como hay un vacío no se dan cuenta de que aunque dejen a su pareja, se meten con otras que tienen más o menos las mismas características y vuelven a pasar por lo mismo. Vivimos en ausencia de nosotras mismas”, expresa.

Ortiz Ortiz cree que el verdadero proceso de recuperación se da a través de la introspección y el desarrollo del amor propio. “Cuando reconoces quién eres y para qué estás hecha, no te expones...

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