Hito fiscal cargado de riesgos

 
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El plan de ajuste de la Corporación del Fondo de Interés Apremiante (Cofina) puede comenzar a hacerse realidad esta misma semana, cuando los bancos de inversión y asesores de la corporación pública comiencen a ejecutar la transacción que modificará unos $17,512 millones en bonos vigentes y pagaderos con el impuesto a la venta y uso (IVU).Negocios supo que los bancos de inversión Merrill Lynch, Barclays, Jefferies y JPMorgan trabajan a toda prisa para intercambiar la deuda vigente de Cofina, la principal obligación por concepto de bonos que mantiene Puerto Rico con miles de acreedores en el continente y a nivel local. En paralelo, el gobierno se prepara para dar paso a la nueva gobernanza que regirá a Cofina.Todo ello parte de la hoja de ruta que la jueza de distrito federal Laura Taylor Swain aprobó el pasado lunes y que según sus propulsores, entre ellos la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) y la administración de Ricardo Rosselló Nevares, constituye un hito en el proceso de restaurar las finanzas públicas de Puerto Rico.Partiendo de la orden y el memorando de derecho emitidos por Swain, una vez entre en vigor el plan de ajuste de Cofina y con este, los documentos que le respaldan como el plan fiscal de Cofina y el Acuerdo de Respaldo al Plan de Reestructuración (PSA, en inglés), Puerto Rico habrá modificado aproximadamente una cuarta parte de los $72,000 millones que adeuda a bonistas.Esa reestructuración se daría casi tres años después de que el Congreso estadounidense aprobara la ley federal Promesa y a poco más de un año de la embestida del huracán María, considerado el peor desastre natural que haya visto la isla en prácticamente una centuria.Considerando la reestructuración del Banco Gubernamental de Fomento (BGF), consumada a finales del año pasado y bajo el Título III de Promesa, el plan de ajuste de Cofina sería el segundo proceso de reestructuración encausado a la luz de Promesa, aunque el primero desde que la JSF invocó las protecciones del Título III del referido estatuto federal.Los números del acuerdoEn dólares y centavos, el acuerdo tiene múltiples efectos.De entrada, el plan reduce en unos $6,000 millones, el principal adeudado por Cofina. De igual forma, el plan cambia ligeramente las tasas de interés que pagaba la corporación pública. Si bien en la discusión pública se ha subrayado que el plan de ajuste comprometería a Puerto Rico por los próximos 40 años, los nuevos bonos Cofina extienden los vencimientos entre los años 2057 y 2058, o sea, a 38 y 39 años.Para los bonistas, el plan se traduce en dos compensaciones distintas, una vez estos rescindan sus certificados de participación y reciban sus nuevas acreencias. Quienes antes tenían la primera prioridad de pago, conocidos como los "seniors", recibirán aproximadamente unos 93 centavos de dólar. Quienes antes tenían la segunda prioridad de pago, es decir, los subordinados o "juniors", recibirán un nuevo certificado por un valor que ronda 55 centavos.Según los documentos del plan, una vez se intercambie la deuda vigente de Cofina, ya no habrá bonistas "seniors" o "juniors", pero al igual que en la estructura anterior, habrá bonistas que cobrarán intereses periódicamente por poseer bonos con cupón y otros que, por poseer bonos de apreciación de capital (CAB, en inglés), recibirán su nueva recuperación así como los intereses acumulados cuando su instrumento llegue a término.Factura millonariaEl plan de ajuste también trae beneficios para quienes negociaron hasta hacerlo realidad. El documento avalado por la corte establece que se distribuya entre ciertos bonistas y profesionales sobre $1,200 millones bajo la custodia de Bank of New York Mellon (BNY Mellon), el fiduciario de la deuda de Cofina.Ese efectivo comenzó a acumularse en mayo de 2017, una vez Swain ordenó suspender los pagos de Cofina hasta que se dilucidara...

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