Sentencia de Tribunal Apelativo de 22 de Mayo de 2018, número de resolución KLAN201601343

EmisorTribunal Apelativo
Número de resoluciónKLAN201601343
Tipo de recursoApelación
Fecha de Resolución22 de Mayo de 2018

LEXTA20180522-001 - Aida Rodriguez Oquendo v. Carmen M.

Gonzalez Rodriguez

ESTADO LIBRE ASOCIADO DE PUERTO RICO

TRIBUNAL DE APELACIONES

REGIÓN JUDICIAL DE CAGUAS Y UTUADO

PANEL VII

AIDA RODRÍGUEZ OQUENDO
Apelante
v.
CARMEN M. GONZÁLEZ RODRÍGUEZ
Apelada
KLAN201601343
Apelación procedente del Tribunal de Primera Instancia, Sala de Utuado Caso Núm.: L AC2012-0061 Sobre: Nulidad de Escritura

Panel integrado por su presidenta, la Jueza Coll Martí, la Jueza Lebrón Nieves y la Jueza Brignoni Mártir.

Brignoni Mártir, Jueza Ponente

SENTENCIA

En San Juan, Puerto Rico, a 22 de mayo de 2018.

El 23 de septiembre de 2016, Aida Rodríguez Oquendo, Everlidys Torres Rodríguez, Elvin Torres, Marlene Jennifer Torres, Anderson Torres, Idalia Torres y Harry Torres, (en adelante, Apelantes), presentaron ante nos Apelación Civil. En su recurso nos solicitan la revocación de la Sentencia emitida por el Tribunal de Primera Instancia, Sala de Utuado, (en adelante, (TPI o tribunal primario), el 20 de julio de 2016 y notificada el próximo día de ese mismo mes y año. En dicho dictamen, el TPI declaró No Ha Lugar la Demanda sobre Nulidad de Testamento, Sentencia Declaratoria y Partición de Herencia, presentada por los Apelantes contra Carmen Milagros González Rodríguez y Pedro Boneta Soto, (en adelante, Apelados).

Por los fundamentos que discutimos a continuación, se confirma la Sentencia apelada.

-I-

Los Apelantes en el caso de epígrafe, son los hijos y la viuda del Sr. José Antonio Torres Vélez, (en adelante, Sr. Torres o causante). Todos ellos son residentes de Estados Unidos, exceptuando a Everlidys, quien reside en Puerto Rico.

El caso ante nos dio comienzo cuando los Apelantes presentaron Demanda sobre Nulidad de Testamento, Sentencia Declaratoria y Partición de Herencia el 1 de agosto de 2012 contra los ahora Apelados. En ella sostuvieron que el testamento abierto del causante fue otorgado en un estado de incapacidad mental y/o estando bajo fuertes medicamentos y/o crasa falta de conciencia.

Añadieron, que no fue preparado por la voluntad del testador, ya que este se encontraba imposibilitado de reflejar su verdadera voluntad. Por todo ello, alegaron que los Apelados cometieron fraude en la otorgación del mismo.

Luego de contestada la demanda y diversas gestiones procesales, incluyendo descubrimiento de prueba, el 13 de junio de 2016, el TPI celebró juicio en su fondo. En él, testificaron la apelante Everlidys, Adolfo Vélez, su esposa, Carmen Milagros Martínez y el apelado, Pedro Boneta.

Everlidys testificó que su padre falleció el 2 de diciembre de 2011, estando separado de su madre, pero aun casados.[1] Expuso la testigo, que su padre había vivido en diferentes hogares para personas de edad avanzada desde el 2013, incluyendo el Hogar la Misericordia, el Hogar Shalom y el Hogar perteneciente al apelado, Pedro Boneta.[2] La testigo explicó que durante ese tiempo hizo una cuenta en Banco Popular de Puerto Rico, donde permanecía el dinero de su papá. La misma, era manejada por ambos, bajo la supervisión de la Administración de Veteranos.[3] Relató un día que fue a visitar a su papá[4]

que supo que el hogar de Pedro Boneta, por el cual pagaban una mensualidad de $1,206, había sido cerrado. En aquel momento se enteró de que a su padre lo habían trasladado a Hatillo a la casa privada de los Apelados.[5] Narró que al llegar a la residencia, se percató de que su papá era el único de todas las personas del hogar, que había sido trasladado hasta allá.[6] Tras notificarle a la Administración de Veteranos y a Pedro Boneta que tenía intención de mudar a su papá a un hogar, declaró que, en ese momento, Pedro Boneta desapareció con su papá, por lo que acudió al cuartel de la policía de Hatillo. De ahí, tuvo que reportarse al Tribunal de Arecibo, porque el Apelado la había denunciado.[7] Admitió que en la vista, su papá expresó ante el Juez su deseo de quedarse con Pedro Boneta porque estaba feliz y contento.[8] Finalmente, testificó en el directo que advino en conocimiento de la muerte de su papá varios días después de su fallecimiento, cuando un agente de la Policía pasó por su casa a darle la noticia.[9] Ante ello, al otro día se dirigió a la funeraria perteneciente a Pedro Boneta.[10] Sostuvo que no tenía conocimiento de que lo velarían en esa funeraria.[11]

A preguntas de la representación legal de los Apelados, Everlidys sostuvo tener una relación excelente con el Sr. Torres.[12] Explicó, que mientras el causante estuvo en los hogares, era ella quien se encargaba de las cosas que él necesitara de emergencia y las cubría con su dinero porque no tenía acceso a su cuenta bancaria.[13] Explicó que fue en el 2005 que llevó a su papá al hogar perteneciente a Pedro Boneta porque no podía hacerse cargo de él.[14] Aun así, aseguró que visitaba a su papá todos los meses.[15] A preguntas de la representación legal de los Apelados, Everlidys aclaró que la denuncia a la que hizo mención en el directo, había sido un proceso bajo la Ley de Protección de Personas de Edad Avanzada (Ley 121).[16] Aclaró que había ido acompañada por abogado y que su papá había preferido permanecer en la residencia de Pedro Boneta.[17]

El segundo testigo en el juicio lo fue el apelado, Pedro Boneta. Comenzó declarando que aunque habían convivido por los pasados once (11) años, Carmen González y él no estaban casados.[18] Continuó diciendo que es comerciante y se dedica al negocio de las funerarias. Relató que el hogar para personas de edad avanzada que inicialmente tenía se llamaba Hogar de Envejecientes, Don Agustín.[19] Explicó que conoció al causante en el 2003 porque tenía una compañía de ambulancias que daba servicios a veteranos, entre ellos, al Sr. Torres, y que no fue hasta el 2006 que el causante se mudó a su Hogar de Envejecientes.[20] Testificó que el Sr. Torres tenía un tutor económico en la Administración de Veteranos desde 2006.[21] En cuanto al cierre de su hogar, explicó que todos los pacientes, excepto el causante, fueron relocalizados en otros hogares y tras recibirlo en su residencia, la mensualidad aumentó a $1,603.50.[22] Admitió que cuando se llevó al causante a su residencia todavía tenía el negocio de las ambulancias y que no le avisó de antemano a Everlidys el traslado del Sr. Torres a su residencia.[23]

En cuanto al procedimiento al amparo de la Ley 121, admitió haber presentado el caso después de que Everlidys lo denunciara.[24] Por otro lado, a preguntas específicas de la representación legal de los Apelantes, testificó que el Sr. Torres, el 23 de marzo de 2011, adquirió un vehículo por $19,391.00.

Insistió en que la decisión había sido tomada por el Sr. Torres y que el mismo se compró con la autorización de la Administración de Veteranos, utilizando como intermediario al testigo.[25] Admitió que, al momento de comprar el vehículo, aún tenía su negocio de ambulancias.[26]

Por otra parte, Pedro Boneta admitió haberle vendido servicios funerarios y un panteón de tres (3) bocas al causante el 12 de mayo de 2010.

Especificó que dichas ventas fueron por un total de $27,670, que se hicieron por medio de contratos que fueron examinados por la Administración de Veteranos.[27] Admitió que luego de recibir ese dinero, se dirigieron al Municipio de Lares y compraron el lote a nombre de Carmen Gonzalez.[28] Admitió que actualmente, junto al causante, está enterrado un tío suyo, quien no pagó cantidad alguna.[29]

En cuanto al testamento, testificó que el sábado antes de que el causante testara, fue a la oficina del Lcdo. Fidel Eladio Vélez Arcelay (Lcdo.

Vélez Arcelay o notario autorizante) y que pagó de su propio dinero $300.00 por los honorarios del licenciado. Admitió que no acudió primero a la Administración de Veteranos porque el asunto podía tardarse mucho.[30] En cuanto a los testigos instrumentales utilizados en el testamento abierto otorgado por el causante, declaró que conocía a Carmen Martínez porque ella trabajaba en la Administración de Veteranos e interactuaban constantemente para gestiones del Sr. Torres. Por otro lado, en cuanto a Adolfo Vélez, también testigo instrumental, sostuvo que era el esposo de Carmen Milagros Martínez y que era mecánico.[31] En cuanto al Lcdo. Vélez Arcelay, explicó que le fue recomendado por personal de la Administración de Veteranos, específicamente, Carmen Camacho.[32] En cuanto al último testigo instrumental, José Luis González Quiles, explicó que lo conocía porque es ex empleado de su abuelo.[33]

A preguntas específicas sobre el otorgamiento del testamento abierto, relató que su pareja, Carmen Milagros González fue quien llevó al Sr. Torres a la oficina del notario aproximadamente a las dos de la tarde (2:00pm), mientras que él llegó alrededor de una hora más tarde al lugar.[34]

A preguntas del abogado, el testigo aseguró que estando en la oficina del notario, el causante se reunió con el abogado y decía que quería desheredar a Everlidys y divorciarse, a lo que el Lcdo. Vélez Arcelay contestó que en Puerto Rico la ley no permite desheredar a los hijos.[35] Luego de dicha explicación, el causante decidió dejarles a todos sus hijos partes iguales.[36] Explicó, que en la lectura del testamento, el causante interrumpía al abogado para aclarar dudas.[37] Continuó explicando que estaba allí para asegurarse de que el tercio libre le fuera dejado como el causante deseaba.[38] Contó que el notario autorizante le pidió una identificación a todos los presentes porque el abogado no los conocía a ninguno.[39] Luego de que el Sr. Torres testara, se dirigieron a comer en San Juan y luego al Viejo San Juan, antes de regresar a Lares, donde residían.[40] Finalmente, testificó que encontró muerto al Sr. Torres aproximadamente a las seis de la mañana (6:00am) del próximo día.[41]

A preguntas del abogado de los Apelados, Pedro Boneta aclaró que el hogar San Agustín lo había cerrado por decisión propia y no por orden de alguna agencia gubernamental.[42] Especificó que cuando cerró...

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