Nieves Díaz V. González Massas, 2010 J.T.S. 74

AutorRuth E. Ortega-Vélez
Páginas225-230
Suplemento: Síntesis de Jurisprudencia–Procedimiento Civil
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Incidieron, por todo lo anterior, tanto el T.A. como el T.P.I. al resolver que no
se emplazó correctamente a la A.E.E. por razón de que el emplazamiento nunca
se diligenció en el personal designado para ello por su Director Ejecutivo.
Procedía determinar si las personas a las que se entregó el emplazamiento
poseían capacidad para recibirlo, según lo hemos definido en nuestra
jurisprudencia. El primer señalamiento de error fue cometido.
IV
En su segundo señalamiento de error, los peticionarios alegan que erró el T.A.
al resolver que había mediado abuso de discreción por parte del juzgador de
instancia al permitirles volver a emplazar a la A.E.E.
El T.A. revocó la determinación del T.P.I., pues entendió que las actuaciones
de los peticionarios al entregar los emplazamientos a personas distintas a las
facultadas por la A.E.E. para recibirlos denotaban un patrón de dejadez, mala fe
y contumacia. No creemos que el proceder de los peticionarios merezca tales
e pí t et o s.
Según se desprende de la discusión precedente sobre la Regla 4.4 (e) de Proc.
Civil, los peticionarios tenían varias alternativas para emplazar a la A.E.E.,
independientemente de que esta hubiese facultado a personal específico para
recibir emplazamientos. Los peticionarios eligieron una de esas alternativas. No
podemos aceptar que ejercer una opción provista por el propio ordenamiento
procesal civil refleje dejadez, contumacia o mala fe; erró claramente el T.A. al
resolver de tal modo.
Por otra parte, dado que el juzgador de instancia puede prorrogar el término
de seis meses para emplazar cuando entienda que existe justa causa para hacerlo,
un foro apelativo no puede intervenir con la discreción del tribunal de instancia,
excepto que se desprenda de tal actuación que el juzgador ignoró las normas
jurídicas aplicables o que provocó un resultado irrazonable o arbitrario. No
estamos ante ninguna de estas situaciones.
Concluimos, por tanto, que el T.A. no tenía razón para intervenir aquí con la
discreción del T.P.I., especialmente cuando esta sirve para casos como este, en
los que errores de los propios tribunales fomentan la dilación de los
procedimientos. La actuación del foro intermedio fue desacertada y contraria a
nuestros pronunciamientos previos. El segundo error también fue cometido.
V
Por los fundamentes que anteceden, resolvemos que erraron los foros inferiores
al resolver que no se emplazó correctamente a la A.E.E. por razón de que los
emplazamientos no se diligenciaron en el personal escogido por ella a esos
efectos. Reiteramos que las alternativas que la Regla 4.4 (e) de Proc. Civil provee
para el emplazamiento son para beneficio del demandante, por lo cual el hecho
de que el demandado faculte a personal específico para recibir emplazamientos
no puede limitar las opciones de emplazamiento del demandante. Erró el foro
intermedio, además, al disponer que el juzgador de instancia abusó de su
discreción al prorrogar el término para emplazar.
Por lo anterior, estamos conformes con el resultado de expedir el recurso de
certiorari solicitado y revocar la decisión del T.A.
NIEVES DÍAZ V. GONZÁLEZ MASSAS,
2010 T.S.P.R. 65, 2010 J.T.S. 74 (KOLTHOFF CARABALLO)
Sentencia Sumaria.

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