Ley Núm. 203 de 07 de Agosto de 2004. Oficina del Procurador de las Personas de Edad Avanzada

Evento:Ley
Fecha: 7 de Agosto de 2004
 

Ley Núm. 203 de 7 de agosto de 2004

(P. de la C. 4269)

Para crear la Oficina y el cargo del Procurador(a) de las Personas de Edad Avanzada con poderes investigativos, fiscalizadores y cuasi judiciales para implantar la política pública declarada en esta Ley; crear el Consejo Consultivo sobre Asuntos de la Vejez, establecer su composición y sus funciones; disponer el procedimiento para tramitar reclamaciones y querellas; autorizar la imposición de multas administrativas y compensación por daños y fijar penalidades; establecer cláusulas transitorias; derogar la Ley Núm. 68 de 11 de julio de 1988, según enmendada, que crea la Oficina para los Asuntos de la Vejez y para transferir sus fondos, equipos, expedientes y personal a la nueva Oficina, derogar la Ley Núm. 308 de 3 de octubre de 1999; y para otros fines.

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

A raíz del rápido y continuo aumento de la población de edad avanzada, sumado a la llegada abrupta del más alto por ciento de esta población a partir del 2006, cuando la generación de "baby boomers" o generación post guerra comienza a cumplir sesenta años de edad, se necesita integrar y atemperar las estructuras tanto públicas como privadas que ofrecen programas y servicios a esta población, con el propósito de poder llenar las expectativas y necesidades de esta población.

Los resultados del censo llevado a cabo en el año 2000 demuestran el envejecimiento de la población en Puerto Rico. En el año 1899 sólo el cuatro (4) por ciento de la población o sea 38,229 personas tenía sesenta (60) años o más de edad. A partir de la década de los años 50, este sector de la población ha ido en constante crecimiento. La población de 60 años o más de edad, para el año 2000, sobrepasó la cifra del medio millón de personas. Puerto Rico contaba con 585,701 personas de 60 años o más de edad, representando un 15.4 por ciento de los habitantes. Mientras que para el Censo de 1990 esta población representaba el 13.2 por ciento para un total de 465,736 personas de edad avanzada. Durante la década de los años 90 hubo una ganancia de 119,965 adultos de edad avanzada para un aumento porcentual de 25.8 por ciento entre las dos últimas fechas censales. Por su parte, las proyecciones poblacionales de la Junta de Planificación de Puerto Rico para el año 2005 indican que un 17 por ciento o unas 674,422 personas estarán en la edad de 60 años o más. Por otro lado las estadísticas indican que para el 2010 que la proporción de la población de más de 60 años aumentará al 20 por ciento o sea 790,143 personas de edad avanzada, mientras que la proporción de la población de menos de 19 años reduciría al 30.8 por ciento, comparado con 36.4 por ciento en el 1990.

Según las últimas cifras disponibles correspondientes al Censo de Población y Vivienda del año 2000 las categorías de edad dentro de esta población describen las características más importantes que traerán consigo las repercusiones más significativas de demanda en el ofrecimiento de los programas y servicios. Dentro de las categorías de edad se encontró que el grupo entre 60-64 años, registró la mayor concentración con 160,564 personas de edad avanzada, seguido a su vez por el grupo de edades de 65-69 años con 134,281 personas, el grupo de 70-74 años con 106,670 personas, el de 75-79 años con 83,073 personas, el de 80-84 años con 53,402 personas, el de 85-89 años con 31,698 personas y el grupo de 90 ó más años con 16,008 personas.

Si nos referimos a las diferencias por sexo, en la población de personas de 60 años o más la mayoría son femeninas (55.5%), comparado con la masculina (44.5%). Esto significa que habrá más población femenina con mayor expectativa de vida, viudas y que residen solas en la comunidad. Si comparamos los datos anteriores con la expectativa de vida reflejada para el año 1998 la misma fue de 73 años (77.87% mujeres y 71.41 % hombres). Para el año 2000 la expectativa de vida en Puerto Rico fue de 76 años y se espera que para el 2025 sea de 79.9 años. Una expectativa de vida prolongada dentro de un grupo poblacional que se acrecienta significa que un número creciente de personas de edad avanzada permanecerá más tiempo demandando una serie de programas y servicios que necesitan para mantener una buena calidad de vida.

La limitación de actividad en las personas de edad avanzada es algo crítico en su calidad de vida. La pérdida de la habilidad funcional resulta en dependencia de otros para poder llevar a cabo las actividades del diario vivir, principalmente entre la categoría de viejos¬viejos. Según el Censo de 1990 un 28 por ciento de esta población tenía limitación de cuidado propio y/o movilidad.

Según el Censo de 2000 en cada tres (3) de todos los hogares puertorriqueños habita al menos una persona de edad avanzada. Un veinticuatro (24) por ciento de las personas de edad avanzada reside solo(a) o comparte con una o dos personas no relacionadas. Solamente un 2.5 por ciento de esta población habita en alojamientos de grupo (casas de salud, asilos, etc.). Para el año 1990 el veintisiete (27) por ciento de esta población vivía en la zona rural.

Para el Censo del año 1990 un total de cincuenta y seis (56) por ciento de la población de edad avanzada se encontraba bajo los índices de pobreza mientras que para el año 2000 se registró un cuarenta y cuatro (44) por ciento de sesenta y cinco (65) años o más, la mayoría mujeres y viudas, sin perder de perspectiva el aumento del costo de vida. Para el año 2001 según las estadísticas del Departamento del Trabajo unas 71,000 (11.3%) personas de 60 años o más se encontraban dentro del grupo trabajador, en su mayoría varones. Por otro lado e influenciando el impacto económico en este sector poblacional un nuevo dato censal para el año 2000 demuestra que tenemos 133,881 abuelos y que de estos, la mitad (70,341 personas) son el principal sustento de sus nietos.

Una vez descrito los datos demográficos de la población de edad avanzada es importante mencionar que este fenómeno es mucho más crítico cuando a ello se reconoce la nueva generación llamada los "baby boomers" o generación post guerra; aquellos nacidos entre los años 1946 al 1964, que se estiman en 939,552 habitantes, para un veinticinco (25) por ciento de la población actual. Se espera que en la próxima década esta población de "baby boomers", al advenir los 60 años de edad, por ser más educados y con mayor poder adquisitivo, impacte considerablemente la población de personas de edad avanzada, lo que a su vez generará una demanda más de edad exigente de servicios.

Las últimas proyecciones más alarmantes emitidas por el Negociado del Censo Federal, proyectan que para el año 2003 la población de personas de 60 años o más será de aproximadamente 636,092 (16.4%), para el año 2004 aproximadamente 654,481 (16.8%), para el año 2005 aproximadamente 674,422 (17.2%), para el año 2010 aproximadamente 790,143 (19.7%), para el año 2020 aproximadamente 1,008,876 (24.6%), para el año 2030 aproximadamente 1,205,575 (29.3%), para el año 2040 aproximadamente 1,349,727 (33.7%) y para el año 2050 aproximadamente 1,419,837 (37.2%). En relación a la población total, en el año 2003, la población de 80 años o más representa un 2.9 por ciento de la población de Puerto Rico. Se espera que para el año 2050 (dentro de 47 años) esta población represente 10.8 por ciento de toda la población en Puerto Rico. Por otro lado si analizamos el por ciento dentro de 60 años o más, el grupo de mayor crecimiento será también el de 80 años o más. Si evaluamos las estadísticas por grupos de edad desde el año 2003 al 2010 el grupo de 60-64 años permanece casi constante ya que son los años donde se empieza a notar la entrada de los "Baby Boomers" o generación post guerra. Siendo la categoría de edad de 60-64 la que nos demuestra la entrada de esta nueva generación de manera continua. A partir del año 2020, empezaremos a observar la disminución de esta categoría ya que toda la generación post guerra habrá entrando para 2024 en la categoría de edad de 60 años o más. Dado el hecho del crecimiento mayor de esta población en la categoría de 80 años o más de edad y debido al aumento de la expectativa de vida junto a menos tazas de mortalidad entre esta población, las estadísticas proyectadas nos dan una voz de alerta siendo este crecimiento inminente y con un impacto de gran envergadura en Puerto Rico.

Ante estas realidades socioeconómicas y demográficas será necesario un cambio de paradigmas en lo que toca a visiones de la edad avanzada, productividad, trabajo, mecanismos para la prestación de servicios, integración social y valoraciones del individuo de edad avanzada en nuestra sociedad. La fuerza social de este segmento de la población, sus necesidades y exigencias tendrán consecuencias significativas en el marco de la demanda de preparación por parte del individuo y la relación intergeneracional obligatoria para vivir en comunidad. El enorme reto de este cambio social y de paradigmas en torno a las personas de edad avanzada brinda a este tema una pertinencia fundamental.

En vista de la función que tendrá que ejercer la Oficina creada por la...

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