Pronostican aumento en el costo de vida

Mónica Pérez mira con recelo la hilera de generadores eléctricos. La estilista ha viajado desde su residencia en Guayama y, ahora, ya en el interior de Power Sports Warehouse, los altos precios -que van de $899 a $13,999- la hacen dudar si comprar el artefacto que podría poner nuevamente en marcha su negocio: un salón de belleza.

“Para conectar una plancha y un blower, ¿cuánto es?”, pregunta. “Por encima de $6,500”, sacude la cabeza el empleado.

La mujer de 34 años resopla. Ante la pregunta, no le cabe la menor duda. Tras la estruendosa pisada del huracán María, ha subido el costo de vivir en Puerto Rico.

“Ha aumentado para todo el país. Un paquete de arroz que me costaba $1 ahora cuesta $2.49. En Guayama, se está dando la dinámica: Tienes que pagar suministros del diario vivir a precios exorbitantes. El galón de leche, la caja de pámpers. Y, si a eso le sumas que no tienes luz y tienes que recurrir a estos sistemas (los generadores) por los que tienes que pagar cuatro veces más, pues no, por ninguna parte en la economía hay una mejora”, resume Pérez.

Probable aumento

Aunque para el economista José J. Villamil, presidente de la Junta de Directores de la firma Estudios Técnicos, todavía es prematuro calcular el impacto que ha dejado María en el Índice del Costo de Vida, varios indicadores apuntan a que los puertorriqueños ya están experimentando un imapcto en su bolsillo, incluso cuando Puerto Rico no es el principal responsable de la inflación.

En Estados Unidos, explicó Villamil, han aumentado los precios como respuesta a un cambio dramático en la demanda de productos necesarios para atender las emergencias ocasionadas por los huracanes Harvey, Irma y María. “Nosotros importamos esa inflación”, sentenció.

Estos productos indispensables incluyen tanto artículos de supermercado como material de construcción para atender las pérdidas millonarias en el área de la vivienda.

A ese incremento ocasionado por la ecuación de oferta y demanda, indicó Villamil, se suma el desarrollo de un mercado “negro” o informal, en el que los precios de diésel, generadores eléctricos y botellas de agua ha aumentado de forma desproporcionada.

Para que se vuelvan a normalizar los precios, Villamil indicó que varios factores tienen que entrar en el juego. En la medida que se reavive el sistema productivo local, se recupere el servicio de energía eléctrica -“para que la gente no dependa tanto del diésel”- y se reactiven las redes de distribución, el costo de vida...

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