Pueblo V. Martínez Meléndez 1989, 123 D.P.R. 620

AutorDra. Ruth E. Ortega-Vélez
Páginas350-352

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Credibilidad e Impugnación de Testigos.

Hechos: Manuel Hernández Meléndez fue acusado, juzgado y convicto de los delitos de tentativa de asesinato e infracción al Art. 4 de la Ley de Armas. El único testimonio directo que tuvo ante sí el jurado fue el del presunto

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perjudicado, señor Elpidio Santiago Torres, vendedor ambulante de viandas y frutos menores. El 4 de noviembre de 1986, mientras empujaba su carrito de metal vio al imputado, quien le preguntó desde su vehículo si tenía plátanos. En el momento en que el testigo saca un racimo para enseñárselo, el acusado le tira el carro encima, lo que ocasionó que el vendedor cayera al pavimento. Al incorporarse ve al acusado al lado suyo y sin mediar palabras empieza a lanzarle puñaladas con una cuchilla; recibió 5 puñaladas. Al verse herido, lanzó el racimo de plátanos, corrió y logró meterse en una casa. El apelante se marchó en su auto a toda prisa.

En el interrogatorio directo, el presunto perjudicado declaró que conocía al acusado hacía aproximadamente cinco meses. En el contrainterrogatorio declaró que hacía poco tiempo conocía al acusado y que lo había visto un par de ocasiones por poco tiempo. Nunca habían tenido diferencias y apenas se habían dirigido la palabra.

Testificó que al llegar al dispensario le informó al policía Collazo todo lo acontecido incluyendo quién había sido el asaltante. La defensa lo confrontó con el informe de delito preparado por Collazo donde el testigo indica que le propinaron las puñaladas para quitarle $326 en efectivo y que podía identificar al que lo atacó. En ese momento insistió en que la versión correcta era la dada en el juicio. Al preguntársele por qué le mintió a Collazo dijo que estaba enfermo de los nervios (esquizofrenia-paranoica). Al insistir la defensa en esta línea de preguntas cambió su testimonio para manifestar que tenía el dinero en el bolsillo y que el acusado se lo robó. También declaró que al segundo agente, de nombre Chiclana, le describió el atacante como un joven blanco, pelo castaño, de 5' con 8", grueso y de ojos claros. El apelante fue descrito para récord durante el juicio como un hombre de pelo y ojos obscuros y delgado. A pesar de eso el testigo insistió en incriminar al acusado.

La defensa presentó el testimonio del policía Collazo, el primer agente que intervino con don Elpidio. Este le relató que mientras estaba caminando se le acercó un individuo, a quien podía identificar si lo veía, y armado de una...

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