Pueblo V. Morales Rivera 1982, 112 D.P.R. 463

AutorDra. Ruth E. Ortega-Vélez
Páginas377-379

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Apreciación de la Prueba.

Hechos: El 12 de abril de 1978, los esposos Benito Cruz Justiniano y Ana M. Torres Vargas, vendedores ambulantes, tenían estacionada su guagua-negocio frente a la fábrica de atún de Mayagüez. Aproximadamente a la 1:30 p.m. se

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acercó un joven por el lado derecho del asiento delantero y le pidió a Benito un pantalón. Este se bajó, fue a la parte posterior del vehículo, abrió la puerta trasera y tomó tres pantalones. Entonces se percató de que no le había preguntado al joven el tamaño del pantalón. Cuando va a virarse para inquirir tal dato "escucha que le dicen que se trata de un asalto" en cuyo momento recibe un disparo; cayó herido seriamente al piso y semi-inconsciente oyó tres más. Pudo observar "por unos segundos" a la persona que le disparó. Su esposa, que estaba en el asiento del conductor pasando a una libreta los abonos del día, luego que su esposo se dirigió hacia atrás, oyó un ruido proveniente de esa posición y miró por el espejo retrovisor y vio un muchacho con un bate. Luego sintió que otro se acercaba, y encañonándola con una pistola le exigió los chavos. Esta persona resultó ser el apelante Héctor L. Morales Rivera. Mientras ocurría el asalto, pasó corriendo el guardia de seguridad de la atunera, persiguiendo al muchacho del bate en la mano -identificado como Rafael Castoire Sánchez-. Morales Rivera le disparó y el guardia cayó muerto. Seguidamente ambos muchachos y un tercero más joven no identificado escaparon y se montaron en un Volkswagen. Ningún policía entrevistó al matrimonio el día de los hechos. Cruz Justiniano estuvo en el hospital varios días. Subsiguientemente, agentes visitaron su residencia para que identificara a los asaltantes por medio de fotos y, además, él y su esposa comparecieron al cuartel en varias ocasiones para observar detenidos. No identificaron a nadie ni ofrecieron descripción de los asaltantes. Sin embargo, se presentó en evidencia el informe suscrito por el policía Jorge Valentín.

La investigación policíaca permaneció inactiva hasta diciembre de 1979, cuando el agente Carlos A. Figueroa entrevistó al Sr. Diblain Irizarry, encargado de asilados de la Escuela Industrial de Mayagüez, con relación a otro caso y este le informó que el apelante, para el año 1978, le había confesado su participación en los sucesos de la atunera. No pudo localizarlo para hacer una rueda de detenidos. Localizó una ficha y retrato en el Cuartel y el 3 de marzo de 1980 visitó...

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