' Todavía queda mucho por hacer'

 
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Por Osman Pérez Méndez

osman.perez@gfrmedia.com

Más allá de sus funciones representativas, el cónsul de la República Dominicana en Puerto Rico ha sido muy enfático en denunciar los casos de abuso policiaco contra la comunidad inmigrante y ha acogido como una victoria la firma de la ley que permite a los inmigrantes tener permiso de conducir independientemente de su estatus legal. Este hombre fue uno de los que aglutinó a la comunidad dominicana local para apoyar a brazo partido a su compatriota Aida de los Santos, la empleada doméstica que estuvo acusada de asesinar a su jefa Georgina Ortiz Ortiz. La mujer fue exonerada por un jurado.

Oriundo de una zona predominantemente agrícola del nordeste de la vecina Quisqueya, Juan de Dios Franklin Grullón ocupa desde el 2012 por segunda ocasión el puesto de cónsul general de la República Dominicana en Puerto Rico y está determinado a hacer crecer el comercio bilateral y continuar desarrollando las relaciones positivas entre ambas naciones.

Cuenta con orgullo que creció y estudió en San Francisco de Macorís, en la provincia de Duarte, en el seno de una familia de comerciantes y agricultores que cultivaban cacao en una finca en el Cibao Central.

Desde joven se adentró a la política, en las filas del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), etapa que describe como "momentos de efervescencia revolucionaria", en busca de "cambios profundos".

En 1992, luego de acabar sus estudios de administración de empresas en la Universidad Católica Nordestana, viajó a Puerto Rico. Poco después, en 1996, fue nombrado vicecónsul.

Entre 2000 y 2004, periodo en que el PLD no estuvo al frente del gobierno dominicano, Grullón trabajó en el Puerto Rico en el área de la construcción, y en 2004 retomó las labores diplomáticas. Entre 2005 y 2006 fue nombrado por primera vez cónsul general, en 2008 pasó a dirigir la oficina del DR-CAFTA (Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos), y recientemente, el también padre de cuatro y abuelo de ocho, volvió al frente del consulado dominicano en la Isla.

¿Cómo opera el Consulado regularmente?

Tenemos un equipo de trabajo de 10 vicecónsules, que están a diario en el quehacer, tanto acompañando a dominicanos, cuando hay que ir a misiones en asuntos de comercio, cuando tienen que ir a los tribunales, a las cárceles estatales y federales y las visitas a hospitales.

¿Cómo atienden las situaciones familiares dramáticas?

Tenemos problemas fuertes, que nos tocan muy de lleno, que es el caso de los niños hijos de dominicanos y dominicanas que muchas veces son retirados por el Departamento de la Familia y entonces ahí empezamos un proceso de recuperación de esos niños. Hay bastantes casos así. Hemos tenido casos de personas que su estatus migratorio aquí no ha estado regular, y entonces esas personas son removidas hacia República Dominicana pero los niños son ciudadanos de los Estados Unidos porque han nacido aquí. Entonces trabajamos con esos casos para que se vayan con ellos. Siempre hemos tenido éxito, pero la verdad es que después de remover a una persona allá a la República Dominicana y le dejen los hijos por acá, es una situación mucho más difícil.

La comunidad dominicana es la más grande entre...

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