Una sociedad envejeciente

 

JORGE DUANY

CATEDRÁTICO DE LA UPR

Durante el siglo XIX, los habitantes de la Isla tenían una estructura de edad muy joven. En 1887, por ejemplo, el 35% de la población tenía menos de 10 años, mientras la proporción de personas mayores de 60 años no llegaba al 3%. Esta pirámide de edad era típica de una sociedad preindustrial con altas tasas de natalidad y mortalidad. La distribución por edades se mantuvo básicamente intacta hasta mediados del siglo XX.

Desde entonces, la población insular ha envejecido rápidamente. Por un lado, las personas menores de 15 años han reducido su proporción del total; por el otro, las mayores de 65 han incrementado la suya. Esta distribución ha trastocado la pirámide tradicional de edad, achicando la base más joven y ensanchando los estratos más viejos.

Puerto Rico se encuentra actualmente en una etapa avanzada del proceso de transición demográfica, caracterizada por un descenso notable de las tasas de natalidad y mortalidad. La difusión de los métodos anticonceptivos redujo el promedio de hijos por mujer, mientras el control de las enfermedades infecciosas disminuyó el número de defunciones por cada 1,000 habitantes. Además, la emigración masiva de jóvenes ha elevado el porcentaje de viejos en la Isla.

El progresivo envejecimiento de la Isla se refleja en dos indicadores adicionales: (1) la duplicación de la mediana de edad de 18.1 años en 1899 a 36.9 en el 2010 y (2) la extensión de la esperanza de vida al nacer, de sólo 30.4 a 78.8 años en ese mismo período. (Hoy día, los hombres boricuas viven un promedio de 75.3 años; las mujeres, 82.7).

Los resultados del censo del 2010 requerirán revisar las proyecciones oficiales de la población puertorriqueña por edad. Anteriormente, la Junta de Planificación esperaba que la proporción de personas mayores de 65 años aumentara a 17.9% del total para el año 2025 y que la proporción de menores de 15 años se redujera a 18.9%. Indudablemente, los grupos...

Para continuar leyendo

Solicita tu prueba