Ley Núm. 262 de 31. Agosto de 2000 de Enmienda Ley de Reforma Integral de los Servicios de Salud

Evento:Ley
Fecha:31 de Agosto de 2000
 

LEY NUM. 262 DEL 31 DE AGOSTO DE 2000

Para enmendar el segundo párrafo y el inciso (b) del Artículo 4; los apartados (1), (2), (3), (6) y (8) del Artículo 6; enmendar el apartado (1) y añadir un nuevo apartado (8) del primer párrafo del Artículo 8 de la Ley Núm. 11 de 23 de junio de 1976, según enmendada, conocida como "Ley de Reforma Integral de los Servicios de Salud de Puerto Rico"; a fin de imponerle ciertas funciones y prioridades al Consejo General de Salud que están relacionadas con las personas de sesenta (60) años de edad o más; y para otros fines.

EXPOSICION DE MOTIVOS

Según el censo de 1990, en Puerto Rico vivían 3,522,037 habitantes, de los cuales el 9.7 por ciento de las personas eran de 60 años o más. Para el año 2000 se espera que la cantidad de personas de edad avanzada represente el 12 por ciento de nuestra población. Esta proporción aumentará a un 18 por ciento para el año 2020, cuando la generación de la post-guerra haya cruzado esta categoría de edad. (Véase, Carnivali J. Sánchez-Ayéndez M. Características sociodemográficas y condiciones de salud de la mujer de edad avanzada de Puerto Rico. Ponencia presentada durante las actividades conmemorativas de la Semana de la Mujer en el Senado. San Juan, P.R.; 6 de marzo de 1989).

El 63 por ciento de la población de edad avanzada de Puerto Rico vive bajo el nivel de pobreza. Esta cifra es mayor entre los ancianos residentes en la zona rural (79%) que entre los del área urbana (56%).

El progreso alcanzado en Puerto Rico ha traído como consecuencia que la población de edad avanzada esté en desventaja en lo relacionado con la educación formal. La mediana de años de escuela para los ancianos es de 3 a 4 años de escuela completados.

Por otro lado, un 28 por ciento de los jefes de hogar de 65 años o más vivía solo mientras que el 17 por ciento lo formaban mujeres sin compañero. La gran mayoría de los adultos viejos de nuestro país (80%) vive en hogares de familia, o sea, en hogares

constituidos por dos o más personas que están relacionadas entre sí por lazos de parentesco, mientras que el 18 por ciento vive solo. A medida que aumenta la edad, la proporción de personas que viven en el hogar propio disminuye progresivamente de 89 por ciento a 54 por ciento. De igual manera, el porcentaje que vive en el hogar de otras personas aumenta de 9 a 44 por ciento entre estos grupos de edad. Los estudios sobre las redes de sostén de los ancianos puertorriqueños demuestran que éstos dependen más del apoyo de su familia y de otros integrantes del sistema informal de apoyo, como por ejemplo los vecinos y amigos, que de los servicios que ofrecen las diversas agencias sociales y de salud. No sólo dependen más, sino que prefieren acudir primero a estos sistemas informales de apoyo que a los formales.

También indican las investigaciones que la reducción en las tasas de natalidad y el incremento de la participación femenina en la fuerza laboral ha reducido el número de personas disponibles para atender a aquellos adultos de edad avanzada que requieren cuidado especial.

(Véase, Sánchez-Ayéndez M. La población de edad avanzada de Puerto Rico: implicaciones para los servicios de salud. PRHSJ, Vol. 9, No. 2, Agosto 1990).

Entre los factores de accesibilidad y para las personas de edad avanzada la disponibilidad de un teléfono y un automóvil en la residencia es más común en la zona urbana que en la rural.

Las principales causas de muerte para los adultos de edad avanzada de Puerto Rico durante el 1987, según el Departamento de Salud de Puerto Rico, fueron, en orden descendente:

enfermedades del corazón (32.1%), tumores malignos (16.0%), enfermedades cerebrovasculares (7.4%), neumonía...

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