El gran riesgo en el sistema de retiro

 
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Desde 2017, los pagos a los pensionados de los tres principales sistemas de retiro del gobierno están estrechamente ligados al dinero que haya en el fondo general, cuenta que en la actualidad tiene balances holgados, debido a que hace casi tres años no se paga la deuda pública de Puerto Rico.Pero, cuando terminen los pleitos asociados a la bancarrota del gobierno de Puerto Rico y sus instrumentalidades, y se tengan que reanudar los pagos a los bonistas, los bancos y las firmas aseguradoras, el dinero no necesariamente será suficiente para cumplir con todas las obligaciones, coincidieron expertos en finanzas y economía consultados por este diario."Es una preocupación legítima si habrá suficiente dinero cuando haya que pagar la deuda. Hay que ver cómo se reestructura la deuda, los términos y las condiciones. En ese momento se sabrá", dijo Luis M. Collazo Rodríguez, administrador de los Sistemas de Retiro."El sistema ahora depende completamente de las finanzas del gobierno. Eso crea un panorama de incertidumbre… Viendo la situación del país tengo dudas si se puede pagar, especialmente a corto y mediano plazo", dijo, por su parte, el economista Gustavo Vélez.El riesgo más grande es para aquellos que están ya cobrando sus pensiones o aquellos que, por su año de contratación, participan todavía de forma completa o limitada en el viejo sistema de pensiones con beneficios definidos.Los sistemas de retiro en Puerto Rico fueron concebidos en la década de 1950 como sistemas de beneficios definidos. Esto significa que los servidores públicos, dependiendo de los años de servicios y el salario que devengaran, tenían derecho a una pensión, en muchos casos, equivalente al 75% de sus ingresos.El dinero salía de las aportaciones de los empleados, de los patronos (gobierno central, corporaciones públicas y municipios) y de las ganancias que generaban las inversiones que se hacían con este dinero.Este sistema era posible, en parte, porque para ese entonces la población crecía, el gobierno se agrandaba y había más empleados activos aportando al sistema que personas jubiladas. Además, la expectativa de vida de los puertorriqueños era mucho más corta. Para 1960, por ejemplo, los puertorriqueños vivían alrededor de 68.7 años, según datos del Banco Mundial. Actualmente, este indicador está en 79.8. Y a mayor expectativa de vida, más presión económica tendrá el sistema de jubilaciones del gobierno.La salud fiscal del sistema también se comprometió con los años...

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