¡Por no acabar con el desastre!

ANTONIO QUIÑONES CALDERÓN

ESCRITOR Y PERIODISTA

El planteamiento del presidente Clinton guarda relación con una absoluta realidad: toda elección se centra en una decisión de futuro, para tomar la cual, sin embargo, hay necesariamente que hacer un juicioso ejercicio: analizar bien el pasado (principalmente el pasado inmediato) y recordarlo para evitar la repetición de sus desastres.

El planteamiento podría aplicar a Puerto Rico.

El próximo 6 de noviembre, el electorado puertorriqueño acudirá a las urnas nuevamente a elegir sus gobernantes. Tiene dos opciones, una, como apunté previamente en este espacio, presidida por una visión de responsabilidad fiscal y una correcta y austera escala de prioridades gubernamentales, y la otra, la que concibe al gobierno como una agencia de empleos públicos a la caza de votos por agradecimiento, aunque el aumento desbocado e innecesario de la nómina del Estado lleve a la quiebra al gobierno otra vez.

Acá, alguien podría parodiar al presidente Clinton, afirmando, por ejemplo, que al llegar a La Fortaleza, el gobernador Fortuño encontró un déficit presupuestario de $ 3,200 millones y en cuatro años sólo ha podido reducirlo en $ 3,000 millones, o sea, en sólo 90 por ciento, por lo que aún hay un déficit de $ 300 millones.

O afirmando que el gobernador Fortuño llegó a La Fortaleza en medio de una profunda recesión criolla acentuada por el innecesario cierre del gobierno en 2006, que a la larga provocó la pérdida de 136,000 empleos y un decrecimiento económico, año tras año desde entonces, y no fue hasta el cierre de este año fiscal que se registró un crecimiento económico, por primera vez desde que comenzó la recesión criolla de aquel año.

También podría decir alguien que como resultado de la recesión criolla por las políticas económicas adoptadas entonces, el desempleo de la época llegó al 20 por ciento y ahora, bajo la gobernación de Fortuño, sólo se ha reducido al 13.5 por ciento y apenas agosto fue el décimo mes consecutivo de crecimiento en el empleo.

Además, podría alguien argüir que en 2008, el...

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