CAMBIA LA NASA POR LOS PUROS

 
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WASHINGTON.- Cuando Omar de Frías le dijo a su familia que iba a renunciar a la NASA para dedicarse plenamente al negocio de la producción y distribución de sus propios tabacos, todos coincidieron en decirle que se había vuelto loco.

De Frías había alcanzado antes de cumplir los 30 años de edad el nivel más alto en la escala de los empleados del gobierno federal que no son de confianza, un GS15. Pero, hace unos cuatro años, acostumbrado a tener objetivos personales muy claros en el empleo, comenzó a sentir que se quedaba sin nuevas metas.

La respuesta a esa inquietud, fue crear su propia marca de tabacos, bajo el nombre de “Fratello”, que significa hermano en italiano.

Nacido en Santurce, Puerto Rico, de padre dominicano y madre boricua, de Frías creció en Santo Domingo desde los dos años, con el negocio de venta de tabaco de don Rafael a la vuelta de la esquina de su casa.

El arte de preparar el tabaco desde la hoja hasta enrolar el puro, le atrapó. La primera vez que lo probó, después de ver a un experto amasar la hoja y preparar el tabaco, se sintió en la gloria.

“El olor me atraía de una manera increíble”, dijo de Frías, en una entrevista con El Nuevo Día.

Desde los 18 años, de Frías, de una altura de 6 pies y 9 pulgadas, fuma “puros”, un pasatiempo que le ha acompañado desde entonces. Su primera pasión, sin embargo, fue el baloncesto, el cual llegó a jugar a nivel colegial y profesional en la República Dominicana. “Me lesioné. Mis rodillas son un desastre”, sostuvo.

En Santo Domino completó un bachillerato en Administración de Empresas, con concentración en Hotelería y Mercadeo de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra. Luego hizo otro bachillerato en Administración de Empresas en el Rochester Institute of Technology de Nueva York.

Pensó que estaba listo para el mercado de trabajo. Pero, solo recibió una oferta para ser vendedor a comisión.

Su padre, graduado del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM), le recordó que su hermano y dos de sus primos, también graduados de allí, habían conseguido trabajos importantes al salir del “Colegio”.

“Era una forma de decirme, esto –irte a estudiar al RUM–, es lo que tienes que hacer. ¿Qué estás pensando que no te vas a Puerto Rico? Me hizo un sentido impresionante”, dijo.

Ocho meses antes de terminar su maestría en Administración de Empresas con concentración en Finanzas del RUM, recibió ofertas de Procter & Gamble, Kimberly Clark, IBM y la NASA. “El viejo mío tenía razón”, dijo.

Optó...

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